
Que difícil es controlarlo todo, Ana tiene la agenda repleta, planifica hasta el último segundo de su existencia. Listas, adora hacer listas, todo tiene que tener un orden, una cronología, un plan determinado.
Citas con clientes, entrevistas a candidatos, cenas con amigos, reservar para comer, hacer la compra, planchar, llamar a su madre, todo tiene sus horarios estudiados al milímetro.
Necesita ese control con todo, tal vez por eso no permite enamorarse, para ella es meter a un elemento perturbador en su vida, algo que le desestabilice y rompa su rutinario y planificado modo de vivir.
Su neurosis raya lo obsesivo, la típica persona que tiene ordenado todo por sistemas, los libros perfectamente alineados, los platos por tamaños, la ropa por tipo y color. Clasificar, se pasa el día clasificando todo a su alrededor.
A las personas las divide en categorías, según su ideología, modo de vida, tipo de trabajo, ingresos, tantos baremos. Como su compañera de despacho, es de derechas, pero vive como una roja izquierdosa, trabaja de consultora como ella, y gana más, claro que ella no se folla al jefe. De hecho no se folla a nadie, aunque a veces le gustaría.
Consulta por quinta vez su agenda y hace la octava anotación del día. Tiene que llamar a su amiga Rosa que ha tenido un niño, el regalo para la criatura lo compró en el momento que le confirmaron el sexo, eso lo tiene controlado, pero debe hacer un hueco para visitarla, tal vez entre la depilación del sábado por la mañana y la compra del bolso que tiene reservado desde hace un mes, aunque en ese hueco tenía pensado cometer una frivolidad y hacerse la manicura aprovechando que iba a la clínica de estética. Últimamente no tiene tiempo ni para limarse las uñas.
Mira su planning de comidas, hoy le toca comer judías verdes con jamón y pechuga de pollo a la plancha, tiene una hoja de Excel con un estudiado programa de comidas, le llevó varios días establecer el equilibrio entre las calorías, la compra semanal, el tiempo de preparación y sus ganas de cocinar.
Puede que si sea una neurótica, odia a muchos tipos de gente, es la entrevistadora más dura de toda la consultora, pero no terminó con matricula su master para luego no ser exigente con los demás. No puede soportar a la gente gorda, que fuma, se muerde las uñas, va despeinada, mal maquillada o que no se viste adecuadamente, cuando algún candidato no entra en sus cánones estéticos ya se puede despedir del trabajo por muy buen currículo que tenga, la imagen que se proyecta es extremadamente importante para Ana. Sólo es necesario tener algo de disciplina, la gente no tiene fuerza de voluntad. No le importa no caerles bien, ella es más fuerte e inteligente que todos juntos. Se ha matado estudiando, ahora trabaja más horas que nadie, es la primera en llegar y la última en marcharse, no se permite ninguna distracción. Hoy sus compañeros han salido a comer fuera y está sola en la oficina, tenía demasiado trabajo, además prefiere comer sola.
Se levanta de su silla, es ya la hora de comer, coge su tupper, calienta las judías y el pollo en el microondas, la sala de empleados está vacía, mejor para ella, hoy nadie le verá comer. Saca la comida del tupper, coge sus platos, cubiertos y una bolsa con cierre hermético de su cajón, calienta la comida, se sienta en una silla de la salita, come un fragmento de judía y un trocito de pollo, lo mastica muy lentamente, se levanta de la silla, saca la bolsa y vierte hay todo el contenido de sus platos, la guarda en su bolso, ya se deshará de ella más tarde. Afortunadamente hoy no tiene que vomitar, últimamente lo hacía mucho y sus dientes se estaban resintiendo debido a los ácidos, hoy todo el mundo verá que comió al ver los platos sucios. Sospecha que hablan a sus espaldas, pero sólo son envidias.
Vuelve a su puesto de trabajo, contoneando su esquelética figura.