jueves, marzo 13

Martina


Hace dos semanas fue su cumpleaños, nació en año bisiesto, pero no fue lo suficiente especial para hacerlo un día 29 de febrero, hubiera sido divertido, una anécdota para contar y poder quedar siempre bien.

Ella no puede dormir, el insomnio, ese cabrón.

No quiere drogarse con drogas legales, ha visto el efecto de esas pastillitas en su querida hermana, zombi perdida o atacada de hiperactividad, sin término medio.

Tiene miedo a la depresión.

El whisky y la maría le ayudan a dormir, pero no quiere abusar del alcohol, es demasiado miedosa.

Una amiga adicta al orfidal le abronca por su afición a los porros. Sólo fuma uno antes de dormir o para intentarlo, y un red bull al levantarse. La bebida que da alas y el tabaco son sus únicas adicciones verdaderas.

Ha probado ya todos los remedios naturales, infusiones, leche caliente, baño caliente, hasta maratonianas sesiones de sexo caliente, que resultaron aún más contraproducentes. El orgasmo libera demasiadas endorfinas, la droga perfecta, una anfetamina natural. Si no hay orgasmo, la frustración es aún peor, aunque siempre puede terminar ella el trabajo, pero no es igual.

Tiene demasiadas cosas en que pensar, y se niega. Debe mantener la mente ocupada para no hacerlo.

Ve la tele, prefiere la repetición del programa de Dragó a esos timos de concursos y se queda embobada mirando la tele venta de accesorios para cocinar, definitivamente es masoquista.

Cocinar, le gusta cocinar, planea la noche de antes su comida y su cena, para acabar comiendo pizza, pero cuando cocina es buena, muy buena, tiene un jodido don para eso. Improvisa ingredientes, cantidades, sabores. Busca recetas y las modifica a su antojo. Le gusta organizar cenas que son pruebas de laboratorio y sus invitados encantados de ser cobayas humanos. Quien se lo iba a decir de niña, cuando solo comía salchichas y espaguetis con tomate.

A veces cree que no la quiere ni su gata, que maúlla reclamando su sobre de wiskas, se pregunta qué coño llevará esa comida, su gata es otra drogadicta, no puede pasar sin el puto wiskas.

Se ha acostumbrado a cuidar tanto de los demás, que no sabe cuidar de ella. Con su personalidad adictiva hace que siempre se cuelgue por algo o alguien, pero sus miedos le impiden entregarse a su adicción, sólo coquetea con la droga del momento.

No quiere ser dependiente, siempre ha ido a lo suyo, pero todo es mentira.

Por qué lo llama independencia, cuando es miedo a comprometerse. Miedo al propio miedo. Miedo al dolor. Miedo al abandono.

Estando sola sabe que nunca más le abandonaran.

5 comentarios:

eegg dijo...

No te eches novio, Martina!!! no caigas... jejejej..
Un besote Caramelo

moonriver dijo...

Pues Isobel y Martina son muy parecidas,sólo que Isobel aún no se droga;bueno,se emborracha de vez en cuando,pero nada más. Si quieres saber más sobre ella puedes leer la primera parte ("Isobel").
Y me uno a santa pecadora: No te eches novio Martina!!!

Caramelo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Caramelo dijo...

Me alegra que os guste Martina, seguiré con más princesitas.
Moonriver, gracias por tus comentarios, pero ahora no sé si dejarte coment en tu blog, porque pueden enlazarme y terminar por leer en mi blog tus comentarios.
Te aconsejo que si quieres desahogarte, crea otro blog y puedes mantener el otro también, sólo necesitas otra cuenta,y no se lo digas a nadie conocido, bueno a mi sí, que me gusta mucho como escribes y estoy enganchada a Isobel.
Un saludo.

moonriver dijo...

A mí sí que me gusta cómo escribes tú y yo sí que estoy enganchada a tus princesas. Comenta si te apetece. Total, de perdidos al río. (Ya había pensado lo de escribir otro blog, pero es que toda mi familia usa el mismo ordenador y al final acabarían viendo la dirección y descubriéndolo,asi que estamos en las mismas). Un beso y sigue así.